Cómo comprar una autocaravana en Alemania. La ida

La autocaravana que vamos a comprar está en Dresde. Había dos opciones para llegar allí, o vía vuelo con escalas o vía vuelo directo a Praga y luego en tren a Dresde. Elegimos ésta última porque hay menos esperas.

Compramos los billetes de vuelo cuatro días antes y el vendedor nos ha confirmado que nos espera el lunes. También hemos reservado habitación en el Hotel Golden City Garni de Praga (32€) para pasar la noche del domingo al lunes.

Salimos el domingo a las 18:00h y cogemos el tren de cercanías (13,10€) hasta Valencia. En Valencia cogemos un taxi (11,10€) hasta el aeropuerto. El avión a Praga (280,37€) sale desde Valencia a las 22:05h y llega a Praga a las 00:45h, sin realizar escalas. Conviene estar un par de horas antes en el aeropuerto. Si vemos que no hay mucha cola en el control de seguridad, aprovechamos y pasamos el control de seguridad para estar ya listos para embarcar. Si hay cola y tenemos tiempo podemos pasear hasta que se vacíe, pero siempre controlando el reloj.

Viajamos la familia al completo (“on va la corda va el poal”, dice mi mujer). Tenemos suerte que el niño es buen estudiante y en el cole no nos han puesto problemas en que falte cinco días a clase. Yo “chapurreo” un poco el inglés y cuento con el apoyo de un abogado que habla alemán que me auxiliará desde España vía telefónica si es necesario.

Subimos al avión. La compañía aérea es SmartWings, una compañía de bajo coste con sede en Praga que opera la línea Valencia-Praga. Los asientos son algo estrechos y las hileras están muy juntas, da un poco de claustrofobia. Afortunadamente, el pasaje se ha completado al 60% y quedan hileras de asientos vacías. Tras el despegue nos han dado un bocadillo y un vaso de Cocacola. Luego todo queda en calma y aprovecho para tumbarme a dormir en una de esas hileras de asientos vacía. El resto de la familia se ha quedado viendo una película en el móvil, pero nuestros asientos están demasiado cerca de los motores y el ruido no deja escuchar bien.

Viajamos ligeros de equipaje, solo llevamos los medios de identificación personal y de pago.

El vuelo se desarrolla sin imprevistos. Llegamos a Praga a las 00:45h. El hotel nos ofreció la posibilidad de venir a recogernos por 25€ pero preferimos dejar algo al azar. A la salida del aeropuerto hay un taxi y un tipo grandote al lado con un walkitalkie en la mano para avisar al siguiente taxista para que ocupe la plaza vacante. Al preguntar el coste nos contesta 35€, lo que nos parece excesivo, comparado con un servicio exclusivo del hotel que nos ofreció por 25€. Parece que los taxistas de Praga quieren abusar un poco de nuestro desamparo en esas horas intempestivas. Pero nosotros como un resorte nos damos la vuelta los tres y nos vamos. Nos sentamos en unos bancos del aeropuerto. Al cabo de un rato preguntamos a otro taxista que nos pide 30€ y nos vamos con él al hotel. En el hotel nos están esperando y todo está preparado. El Golden City Garni no tiene lujos. No se deben pedir por 32€ una noche 3 personas con desayuno incluido. El lunes nos levantamos a las 06:30h y bajamos a pagar e irnos porque el desayuno se comienza a servir a las 07:30h. Hemos pensado que desayunaremos en la Estación Central de Trenes. Cuando vamos a pagar el recepcionista nos dice que han preparado el desayuno un poco antes para que nosotros podamos desayunar, lo cual nos sorprende y nos parece un detalle fantástico. La valoración del hotel nos parece: absolutamente recomendable. El hotel carece de todo lujo pero cuenta con todos los servicios básicos actualizados, limpios y ofrecidos por un personal agradable.

El tren a Dresde sale a las 08:39h. Llegamos a la Estación de Praga con bastante antelación. Vemos muchos mendigos y desahuciados por los alrededores. La Estación Central de trenes de Praga es la más grande del mundo. Tiene varias plantas y una zona comercial. Los tablones de horarios no son fáciles de entender y se nos nota. Se acerca un hombre que se ofrece a acompañarnos al andén. Al llegar al andén nos pide una propina. Le damos toda la chatarra que llevamos (más o menos 1€/270 coronas checas). Al poco llega el tren que nos llevará a Dresde. El tren es viejo pero confortable. Está dividido en departamentos de 6 sillones. Viajamos junto a un Ingeniero de automoción Brasileño que viaja hacia Zurich y que habla perfectamente el español. Tendrá aproximadamente 70 años y todavía recorre los mercados internacionales. Es un señor culto a quien le gusta viajar y charlar. Oyéndole nos damos cuenta de lo inmensamente grande que es el sector automovilístico, de la cantidad de puestos de trabajo que ocupa, de los millones y millones que se mueven, y de la globalidad de las marcas. Un viaje que dura dos horas nos pasó muy rápido gracias a este señor. Fue realmente muy bonito este trayecto.

Al llegar a Dresde nos vienen a recoger y nos llevan al concesionario donde está la autocaravana que vamos a comprar. La autocaravana nos está esperando. Parece que tenga un letrero que diga “Autocaravana preparada para unos españoles que van a venir hoy”. Nos dirigimos con el vendedor a verla. Yo voy dispuesto a revisarla a fondo y a poner en evidencia al vendedor. El vendedor abre la puerta y sube mi mujer delante, cuando de repente y sin darme tiempo a entrar a verla, mi mujer se da la vuelta y me dice “Cariño… nos la quedamos”.

Y ahora qué? Mi propia mujer me ha desarmado con una sola frase. Cómo voy a negociar ahora con el vendedor?. Ahora el vendedor juega con ventaja. Consejo: la norma “las mujeres primero” no se debe aplicar cuando se va a ver una autocaravana para comprarla.

En el próximo post veremos como tuve que gestionar la compra dadas las circunstancias y como concluimos la compra estando en desventaja.

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